Buenos días estimados televidentes, sean bienvenidos a este espacio de derecho y globalización. En estos días hemos hablado mucho sobre impuestos, tanto por la posible reforma fiscal como por los llamados Papeles de Pandora, una filtración de documentos correspondientes a empresas offshore. A veces el público tiene la impresión de que estas filtraciones no sirven de mucho y que ni siquiera hay consecuencias legales de estas. Es por esto que, en este espacio vamos a ver en retrospectiva que sucedió con los Papeles de Panamá y trataremos de hacer una relación en lo que podría pasar a partir de los Papeles de Pandora.
No podemos empezar esta conversación sin recordar que el hecho de tener una compañía “offshore” como se denominan, no implica automáticamente que sus socios están incurriendo en una actividad ilegal. Hay miles de razones válidas y legítimas por las cuales una persona puede tener un vehículo corporativo como estos, tales como organizar la totalidad del patrimonio que se encuentre en diferentes sitios bajo una sola estructura corporativa. Esto no quita que en ocasiones son utilizadas con fines ilícitos.
A fin de recordar un poco, hace ya 5 años el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación o ICIJ por sus siglas en ingles, publicó más de 11 millones de documentos provenientes de la firma Mossack Fonseca que exponía vehículos corporativos utilizados, en muchas ocasiones, para evadir el pago de impuestos. Esta fuga de informacion provocó de inmediato renuncias por parte de políticos que aparecían tales como el Primer Ministro Islandés de entonces, David Gunnlaugsson y salpicó hasta a celebridades como Jackie Chan.
Aún cuando el público en general no ha podido percibir consecuencias directas de la fuga de los Papeles de Panamá, a partir de ellos muchos Estados han tomado acciones concretas para recuperar dinero evadido y para reforzar sus sistemas impositivos. Por ejemplo, en el caso de países como Ghana, Malta o Indonesia concluyeron procesos institucionales para asegurar la transparencia de sus registros corporativos y la identificación de los beneficiarios finales de las empresas, algo similar a la Ley de Lavado de Activos vigente en nuestro país que es de 2017. En otros como Estados Unidos, se crearon nuevas regulaciones aplicables directamente a los bancos con los mismos fines. Algunos países, como el caso de Mongolia, dirigieron las reformas directamente a los funcionarios, prohibiéndoles a estos y a sus familiares tener compañías offshore. En el caso concreto de Panamá, este país adoptó en 2018 los estándares de la OECD respecto a reportes de transacciones y criminalizó en 2019 la evasión fiscal.
Hasta la fecha el Consorcio Internacional de Periodistas estima que los países que han abierto investigaciones y persecuciones criminales, como Australia, Alemania o Italia, a partir de la documentación de los Panamá Papers han podido recuperar en total más de 1.36 mil millones de dólares en impuestos no pagados, multas y penalidades.
En el caso de los Papeles de Pandora, las reacciones han sido más rápidas. La apertura de investigaciones respecto a quienes aparecen no se han dado a esperar, como es la abierta por la Fiscalía Chilena el pasado 8 de octubre contra el presidente de dicho país, Sebastian Piñera o la investigación a nivel senatorial abierta por el Senado Checo a su Primer Pinistro Andrej Babis.
De igual forma, nuevas formas de reforzar la legislación existente para prevenir la evasión de impuestos están siendo consideradas como respuesta inmediata a los papeles de Pandora, como es el caso de esfuerzos llevados a cabo por la Comisión Europea y por legisladores norteamericanos. Esto se evidencia también, en el recién aprobado acuerdo dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, de crear un impuesto global de 15% a compañías transnacionales.
Sin embargo, uno de los principales aportes que estos ejercicios de investigación periodística nos han dejado es una consciencia mayor por parte del ciudadano de a pie que la evasión fiscal, es un crimen que al igual que la corrupción, sí tiene victimas: la sociedad por completo, que por los impuestos no recaudados se ve desprovista de los servicios públicos.
Hasta la próxima














